Textos

/b/ y la consciencia

Por Carlos González Fuertes

¿Puede una página web como 4chan decirnos algo sobre el estado de la conciencia colectiva? Carlos González Fuertes, alias Matzerath, nos descubre un poco las conexiones entre nuestras pulsiones más oscuras y uno de los últimos sumideros de la red.

       En su libro autobiográfico Recuerdos, sueños, pensamientos, Gustav Jung cuenta que tras haber comprendido la clave mitológica bajo las conductas consciente e inconsciente tuvo una alucinación en la que una riada cubría los países del norte de Europa desde Rusia hasta Inglaterra. Al llegar ésta a Suiza, fue retenida por los Alpes que habían crecido para defender los cantones helvéticos y, al final, el agua se convertía en sangre. A partir de las nuevas teorías de Freud, que asumía ciertas irracionalidades de la mente y las subyugaba al método científico establecido por Wundt y de las reflexiones relativas al inconsciente que le eran probablemente obligadas por las constantes conferencias sobre psicología que dictaba, creó Jung la teoría de los arquetipos: entidades irracionales y abstractas que estaban en el origen del inconsciente individual y eran a su vez comunes a todos los inconscientes individuales. El suizo afirmaba escuchar a estas entidades mediante introspección, y las intuiciones derivadas de esta las percibía como “líricas”, característica que él mismo decía considerar ridícula, pero que plasmó en obras como Siete sermones a los muertos o sus Libros negros, que fueron el anticipo del volumen ilustrado El libro rojo, publicado por primera vez en 2009 gracias a la fundación Philemon.

 

El giro dado por Freud a la incipiente ciencia psicológica ya influida por el pragmatismo de William James, al cual se debe y se debía en los tiempos de Jung el paradigma científico de la psicología —fue necesario, al tratar explícitamente el alma humana, aproximarse a su campo de estudio de una forma ligeramente distinta a los supuestos empiristas, que no servían debido a que el objeto de estudio y su agente eran coincidentes—, llevaron a Jung a valorar el análisis introspectivo y la asociación libre como forma de determinar las abstracciones comunes a los mitos como proyecciones de un supuesto inconsciente colectivo, lo que fue la base de obras y tendencias posteriores como Los mitos griegos de Robert Graves o Las mitológicas de Lévi-Strauss. Como construcción inductiva, la teoría de arquetipos ha de remitirse a todo intento especulativo respecto a la naturaleza del conocimiento humano, ya sea la anámnesis platónica, la inducción de Hume, la gnoseología kantiana o las tesis dualistas del racionalismo.

 

En su conocido libro La tabla rasa (Paidós, 2007), Steven Pinker discute la naturaleza de la gnosis y cómo se construye el conocimiento en el cerebro; si, por un lado, en el momento del nacimiento, el cerebro es una tabula rasa o, por el contrario, hay una serie de ideas innatas; si el ser humano en su estado natural es un “buen salvaje” y la sociedad le pervierte o si la violencia es inherente a él y la sociedad le domestica. Citando a pensadores como Stephen J. Gould o Richard Lewontin, Pinker echa por tierra estas hipótesis con erudición filosófica además de datos científicos; muestra al lector el paradigma actual de la psicología ayudándose con argumentos de filosofía analítica. Desde este punto de vista, la consciencia no es más que el conjunto funcional de las experiencias subjetivas, y lo inconsciente es aquello que queda fuera de éstas. En la teoría psicoanalítica, la mente inconsciente es de la misma categoría que la consciente, y sirve como “almacén” de las imágenes mentales reprimidas u olvidadas.

 

En 2003, un joven de quince años, bajo el nombre de “moot”, pseudónimo de Christopher Poole, creó lo que se convertiría en una de los sitios más populares de Internet: 4chan, un image board construido a imagen y semejanza del japonés Futaba Channel, un foro orientado al intercambio de imágenes usado principalmente por aficionados al manga y el anime. Hoy en día entran en 4chan 700.000 visitantes únicos diarios, el 30% de los cuales se dirige a su foro más popular, el /b/. Los cuarenta y nueve foros de 4chan divididos en seis secciones —cultura japonesa, intereses, creativos, adultos, otros y misceláneos— aúnan diversos temas, desde el /mu/ —music—, dedicado a la música, pasando por el /g/ —technology—, dedicado a la tecnología, el /s/ —sexy beautiful women—, dedicado al intercambio de fotos de mujeres no necesariamente —aunque sí habitualmente— pornográficas pero jamás en compañía de hombres, ya que para ello anteriormente se utilizaba el foro /hc/ —hardcore–, que desapareció; hasta el susodicho /b/ —random—, que no está dedicado a ningún tema en concreto.

 

En este foro podemos encontrar un sentido del humor incomprensible para el visitante ocasional, apologías del nazismo, material gore, pornografía infantil, mezcla de ambas cosas, diatribas racistas, xenófobas, machistas, homófobas, discusiones sobre actualidad, juegos más o menos sociales y todo tipo de bromas de mal gusto. 4chan es el origen de muchas de las tendencias de Internet como el “rickrolling”, razón por la que antes era tan común que cualquier enlace llevara al videoclip de la canción Never gonna give you up de Rick Astley, o esas fotografías enmarcadas como un cartel de motivación que aseguran que el que perciba el detalle extraño de la fotografía «cagará ladrillos». En el /b/ proliferan lemas, fotografías y dibujos que se repiten una y otra vez exagerándose y malformándose en su humor absurdo que se conocen como “memes”, término además acuñado por Richard Dawkins en su libro El gen egoísta. El meme es al gen —gene— lo que la psicología es a la genética: de la misma manera que el gen es la estructura más pequeña a partir de la cual se evoluciona, el meme es la versión psicológica del término, la unidad elemental de información susceptible de ser transmitida a otra generación.

 

Rousseau, en su teoría del contrato, apelaba a una «voluntad general» como necesidad teórica en su concepción de las interacciones sociales. La inteligencia colectiva, la multitud dirigida ya sea en forma de irracional oclocracia  o de sociedad industrial y panóptica es, probablemente, el constructo sociológico más claro en el /b/, donde el comportamiento de motín es la norma. En el estudio —el único serio sobre este tema— 4chan and /b/: An Analysis of Anonymity and Ephimerality in a Large Online Community, elaborado por investigadores de la Universidad de Southampton y del Instituto Tecnológico de Massachussets, se discuten dos particularidades del /b/ que son comunes a las de las turbamultas. En oposición a otras comunidades online como la red social Facebook, donde no hay ni efimeralidad ni anonimato; Twitter, donde hay una considerable efimeralidad, pero no un anonimato en el sentido estricto; o la mayoría de los foros en los que las entradas permanecen pero sin saber quién la escribió, 4chan está concebido para preservar su aire de muchedumbre. Ningún post puede durar más de veinticuatro horas. Cuando alguien crea un hilo, éste aparece en cabeza de la página, y allí aparece cuando alguien deja un mensaje en él, pero va bajando en su posición si nadie lo hace, como en la mayoría de los foros, con la diferencia de que el /b/ tiene capacidad para un número determinado de hilos, y todos los que lo sobrepasan son eliminados comenzando por los menos actualizados, que están al final, y se puede llegar a ellos tras atravesar unas diez páginas de contenidos.

 

El 90% por ciento de los usuarios del /b/ postean bajo el nombre de Anonymous. El foro no permite el registro aunque sí la reserva de determinados nombres fácilmente usurpables, lo que garantiza la casi total inexistencia de la identidad individual en él. Las teorías sobre una mente colmena que lo gobierna son bastante populares en Internet. Hace unos meses, en las manifestaciones del 15-M, se dejaron ver por la Puerta del Sol unos individuos que ocultaban sus caras bajo una careta de Guy Fawkes semejante a la que llevaba y repartió a los ciudadanos de Londres el héroe del cómic V de Vendetta, y que la prensa asoció al “colectivo Anonymous”. También se pudo leer en los periódicos que el gobierno de Estados Unidos les considera un grupo terrorista debido a sus constantes e indiscriminados ataques informáticos a todo tipo de empresas. Claro está que si uno se pregunta por algo como los líderes de Anonymous, se encontrará con una total carencia de ellos. Anonymous no es una asociación al uso. No tiene intereses concretos ni es posible agrupar a los que la forman por razones de nacionalidad, raza, religión o nivel económico. Si uno entra en el /b/, de hecho, fácilmente podría encontrarse con una “llamada a las filas” invitando meramente a conectarse a un servidor para sobrecargarlo —lo que en la vida real equivaldría a un verdadero motín popular como el de hace poco en los suburbios de Londres—. La simbología de la máscara no es aleatoria. Si alguien preguntara quiénes son los integrantes de Anonymous no sería del todo absurdo responderle como lo hace en la película el personaje interpretado por Natalie Portman: que son Edmundo Dantès, nuestro padre, nuestra madre, hermano, amigo. Tú, yo. Todos nosotros.

 

Quizás esto sea algo exagerado, pero que el /b/ podría tener bastantes respuestas a determinadas preguntas referentes a la naturaleza de las turbamultas y de las relaciones inconscientes interpersonales no es una idea precisamente descabellada. Su influencia en Internet y con ello en la sociedad es apabullante. Desde el lenguaje —los trolls, «forever alone»—, su capacidad para poner de moda cualquier cosa, como la canción Chocolate rain, los lolcatz, o de inventar personajes reconocibles por cualquiera como el Pedobear o la Trollface ha demostrado ser bastante grande. Los mismos usuarios de 4chan se  interrogan a sí mismos constantemente. Hay hilos en los que se invita a los usuarios a dar a conocer su tipo de personalidad según el criterio de Myers y Briggs, hay otros en los que se cuelgan dibujos a partir de plantillas que representan diferentes períodos en la vida del que los cuelga, en otros se colorean los estados en un mapamundi para mostrar ciertas preferencias del usuario aunque, como todo en 4chan, esto sea una excusa para provocar. La provocación forma parte del alma del /b/. Si un usuario se declara mujer, será invitada a enseñar las tetas o irse a tomar por el culo, si es negro, se hará escarnio de él por ello; lo mismo si se declara homosexual, asiático, obeso o cualquier otra cosa, porque en el /b/ se lleva la contraria por sistema, y si es de la forma más políticamente incorrecta, mejor.

 

Por el ritmo frenético sin parangón de sus actualizaciones siempre en el momento en el que ocurren las cosas algunos dicen que 4chan es el centro de Internet. Nada relevante en la red de redes se queda fuera de él pero, sobre todo, hay algo aún más importante por lo que se dice esto. Cualquiera que entre en el /b/ se encontrará con una sucesión interminable de bromas absurdas, soeces y autoreferenciales. Verá ilustraciones de hentai gore y un montón de dibujos cutres hechos aparentemente con Microsoft Paint que se repiten y se modifican una y otra vez entre un montón de historias violentas e insultos. Muy raro —yo nunca lo he visto— sería encontrar una conversación civilizada que no haya sido adornada con un montón de comentarios insultantes. Spinoza, ya bastante influido por Hobbes en su Tratado Teológico-Político, en sus ataques a las religiones regladas en favor de una especie de libertad de pensamiento, afirma que las multitudes están gobernadas  «solamente por emociones». También es verdad que sin anonimato ni efimeralidad el /b/ tampoco tendría ese comportamiento de motín. La psicología social nos dice que ciertos episodios agresivos están derivados de procesos de disonancia cognitiva. La agresividad del /b/ encuentra su explicación en las características particulares de los individuos que lo forman, que se manifiestan como una catarsis.

 

Lo más claro, sin embargo, y desde un punto de vista psicoanalítico, es que el /b/ es una sociedad con un peculiar estado de consciencia; un estado de consciencia colectivo donde lo único que sale a relucir son pensamientos vergonzosos y oscuros; donde se ampara a los que viven en el sótano de la casa de sus padres, a los vírgenes de treinta años, a los que con esa edad les gustan los Pokémon, y donde cualquiera contará a los cuatro vientos cuán deprimente es su vida, o cómo odia a los negros de su barrio —o a los blancos— sin ningún tipo de consecuencia, como si no hubiera ocurrido. Todos los pensamientos reprimidos se hacen manifiestos en todo el simbolismo de 4chan, donde la soledad es un hombre prognato que llora, un tipo de furia es un rostro orondo y lunar, otro tipo de furia es uno prono y umbrío, lo impersonal se personaliza hasta rozar el animismo, los procesos mentales se evidencian dentro de la asociación libre, de la escritura automática; se ordenan en mitologías propias que surgen y se desvanecen. Acercarse al /b/ es prácticamente asomarse a un compendio extraído de las manifestaciones del inconsciente, que dice mucho sobre cierta zona oscura de la naturaleza humana.


Comentarios (3)

Al Fahridi Al Fahridi (07/11/2011):

"De acuerdo contigo, Matzerath. Hay lugares en Internet que son agujeros negros (o corazones de tinieblas), y por eso, very very inspiring. Lo más interesante es que el lenguaje propio de foros como 4chan se ha ido expandiendo de manera exponencial (yo de hecho me encontré por primera vez con memes de 4chan en un blog americano de basket ) http://crapulaclub.blogspot.com/"

Choquejuerguista Dos (07/11/2011):

"Gran análisis. Sin embargo, yo si he encontrado largas conversaciones semi-civilizadas en 4chan, especialmente en la categoría "literatura"o /lit/. Muchos usuarios de 4chan leen y escriben, producen arte. Todo hecho tiene varias caras. Tal vez el lado bueno de la supresión de lo consciente tenga que ver con la producción artística, como afirmaban los surrealistas. "

v4mpir0 bewater (07/11/2011):

"curioso articulo, no obstante, creo poder resumir tu idea en: "Niñatos""

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El libro rojo, de C. G. Jung, publicado por primera vez en 2009, explora de forma única el ominoso terreno del inconsciente colectivo

4chan, creado en 2003, cuenta con más de 700.000 visitas únicas al día

Un image board como 4chan es un generador continuo de nuestro imaginario colectivo más banal, desde las series fotográficas conocidas como lolcatz (gatos haciendo chorradas) hasta toda una fraseología popular

El 90% de los usuarios de 4chan postean bajo un nickname anónimo